Una vez tuve unas manos frescas y frondosas, capaces de crear y acariciar. Tuve manos, pero las dejé en desuso. Se convirtieron en ramas. Con el tiempo y el cuido, empezaron a crecerles pequeños tallos y hojas. Hubo nidos, pupas, colibríes. Hasta el día que hallé un pájaro muerto. El cadáver trajo un aire de cementerio a mis manos que se llenaron de bruma y grillos. Esta vez fue necesario empeñarse a fondo. No fue asunto de religión ni de ultratumba sino de movimiento. Empecé a mover los dedos y falanges, a remover la tierra, a exponer los cuerpos. Pude ver entonces, las verdaderas maldiciones que secaron mi alma.
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un poema que realmente me gusta.
disfruto leerlo y me es muy cercano.
hermano le comparto, estos versos rapidos que salieron sin pedir permiso
alguna vez, luego de caminar por algunas montañas cercanas a tapant
UNA VEZ TUVE ALMA
Una vez tuve un alma
Bella y trasparente
Que se posaba en cada verso
Y respiraba hondo
Pero como todas las cosas
Que el desuso atrofia
Mi alma se atrofio
Y me quedo el espíritu hueco
Acudí a las religiones
Para volver de nuevo
A la frase de Marx,
Sobre la religión y los pueblos
Me colgué de un hilo invisible
Tan siquiera por sostenerme
Y no sentir el hueco profundo
Cada vez más hondo y más negro
Hacerse espacio en mi vida
Y pensar que yo una vez tuve alma